Abya Yala

El 25 de julio del 2008 se inauguró oficialmente el Colegio Intercultural Bilingüe Abya Yala (tierra viva, tierra fértil, como llamaban los indígenas de Panamá a América Latina), un hito en educación intercultural bilingüe, es la primera vez que en el país se aplica exclusivamente el Modelo de Sistema de Educación Intercultural Bilingüe (MOSEIB).

Para OCP Abya Yala es la mejor muestra de su trabajo participativo. La empresa financió completamente la infraestructura física, al mismo tiempo que la Misión Carmelita dio el terreno y buscó el financiamiento para que el Colegio pueda ser auto sustentable.

El convenio entre la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos (ISAMIS) y OCP Ecuador S.A. se firmó en septiembre del 2004, OCP invirtió  dos millones ochocientos mil dólares para construcción a condición de que ISAMIS se comprometiera a buscar el equipamiento (camas, cobijas, cocina, pupitres, etc). OCP apoyó también a los proyectos productivos y otras cosas puntuales. La Iglesia por su parte ha buscado los profesores.

En el 2004 ISAMIS se presentó en OCP con el fin de buscar apoyo a la creación de un proyecto educativo sin parangón en la provincia y en el país. Llenos de mucha esperanza y motivación deseaban construir un colegio exclusivo para las comunidades indígenas de Sucumbíos: Kichwa, Shuar, Cofán, Secoya y Siona. Se había identificado una desigualdad entre los mestizos, con acceso a educación, y los indígenas, que tenían que realizar esfuerzos económicos y culturales para acceder a esta.

Hace tres años ya se iniciaron las clases, los jóvenes ingresan a séptimo de básica y tienen clases de igualación debido a que muchas veces su educación en los primeros años es deficiente.

Junto con el área de Responsabilidad Social de la empresa esta iniciativa se fue pulió hasta convertirse en un sueño sobre un terreno de 25 hectáreas en las afueras de Nueva Loja, que incluye 27 edificaciones y su inversión sobrepasa los cinco millones de dólares.

Los alumnos del colegio Abya Yala tienen una formación adicional en proyectos productivos. Por tal razón se creó una finca en la parte posterior del colegio en donde se enseña a los jóvenes desde cero a tener un microcultivo y aprovechar la tierra. Uno de los problemas que afrontan sus padres es la reducción de su territorio, la deforestación y, sobretodo, la pobreza del suelo para el cultivo.